aquí,espera un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza.aquí empezás a oler a vos misma . que raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele el hombre.aquí exactamente. no te muevas, dejame.olès a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al ultimo vaivén del mar.a la ola misma.ciertos días el olor a algas se mezclaba con una cadencia mas espesa, entonces yo tenia que apelar a la perversidad, pero era una perversidad palatina, entendè, un lujo de bulgaroctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando un poco los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo como su mano,sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mi mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. entonces cesaban los perfumes , maravillosamente cesaban y todo era sabor, mordedura jugos esenciales que corrían por la boca, la caida en esa sombra, el cubo de la rueda de los orígenes. si, en el instante de la animalidad mas agachada, mas cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahi se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos esta temblando aldebaran, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume.
que silencio tu piel,que abismos donde ruedan dados de esmeralda, cinifes y fenices y cráteres....
Julio Cortázar