lunes, 21 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
Y quiero jugar a las escondidas
y darte mi ropa
y decirte que me gustan tus zapatos
y sentarme en el borde de la tina mientras te bañas
y hacerte masajes en el cuello
y besarte los pies
y tomarte la mano
y salir a comer
y que no me importe que te comas mi comida
y encontrarte en un bar
y hablar del día
y reírme de tu paranoia
y darte discos que no escuchas
y ver películas buenísimas
y ver películas pésimas
y quejarme del programa de la radio
y sacarte fotos cuando estás durmiendo
y levantarme antes para ir a comprar el desayuno
y tomar café a la medianoche
y dejar que me robes cigarrillos
y que nunca tengas fuego
y contarte del programa que vi la noche anterior en la tele
y llevarte al oculista
y no reírme de tus chistes
y desearte en la mañana pero dejarte dormir un rato más
y besarte la espalda y acariciarte la piel
y decirte cuánto amo tu pelo
tus ojos
tus labios
tu cuello
tus senos
tu culo,
y sentarme en el escalón a fumar hasta que tu vecino llega a casa
y sentarme en el escalón a fumar hasta que tú llegas a casa
y regalarte girasoles
e ¡ir a tu fiesta!
y bailar hasta quedar negro
y sentirme culpable cuando no tengo razón
y contento cuando me perdonas
y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre
y escuchar tu voz al oído
y sentir tu piel en mi piel
y asustarme cuando te enojas y se te pone un ojo rojo y el otro azul
y tu pelo a la izquierda y tu cara oriental
y decirte que eres maravillosa
y abrazarte cuando estás angustiada
y ser tu sostén cuando te duele
y desearte sólo de olerte
y ofenderte al tocarte
y llorar cuando no estoy a tu lado
y babosearme en tu pecho
y sofocarte de noche
y morirme de frío cuando te llevas la frazada y de calor cuando no te la llevas
y derretirme cuando sonríes y disolverme cuando te ríes
y preguntarme quién eres pero aceptarte de todos modos
y contarte del niño del bosque encantado del ángel de los árboles que voló a través del océano porque te amaba
y escribirte poesías y preguntarme por qué no me crees
y tener un sentimiento tan hondo que no encuentre palabras para decirlo
y demorarte en la cama cuando te tienes que ir
y llorar como un niño cuando al final te vas
y matarte las cucarachas
y comprarte regalos que no quieres y llevármelos de vuelta
y decirte lo peor de mí
y tratar de darte lo mejor de mí porque no te mereces ni un poquito menos
y responder tus preguntas cuando preferiría no hacerlo
y decirte la verdad cuando la verdad es que no quiero
y tratar de serte honesto porque sé que lo prefieres
y hacer el amor contigo a las tres de la mañana
y de algún modo
de algún modo
de algún modo
comunicar algo del abrumador irrefrenable, incondicional, omnipresente, enriquece-alma, abre-consciencia, constante e inagotable amor que tengo para ti.
Sarah Kane, Crave, 1998